Chocolate, amor a primera mordida

0
974

Se escribe “amor”, pero se pronuncia “chocolate”. Este clásico de los enamorados es
una de las golosinas más socorridas en todo el mundo. Fabricado a partir del cacao,
la cocoa o ambas, su consumo ha sido asociado desde tiempos remotos a sensaciones placenteras, llegando incluso a ser considerado un afrodisiaco.

Aunque el tema aún es fuente de controversia –se discute si el “efecto chocolate” es de orden químico o psicológico–, se cree que los ingredientes de esta golosina infl uyen positivamente en nuestro cerebro, activando la producción de endorfi nas (las famosas
“hormonas de la felicidad”), que mejoran nuestro estado de ánimo y generan placer.

Sus ingredientes –que varían dependiendo de la formulación de cada producto– incluyen leche, azúcar, fruta, cremas o licores (como relleno), saborizantes e, incluso, compuestos como la teobromina y la cafeína, que en nuestro organismo operan como estimulantes. En
México, este producto está regulado por la Norma Oficial Mexicana NOM-186-SSA1/SCFI-2002, Productos y Servicios. Cacao, productos y derivados. I Cacao. II Chocolate.
III Derivados. Especificaciones sanitarias. Denominación comercial, donde se señala que, independientemente del tipo de chocolate de que se trate, la grasa del producto no debe contener grasa vegetal diferente a la manteca de cacao en una proporción mayor al 5%.

Contenido y tipo de grasa La Norma Oficial Mexicana NOM 186-SSA1/SCFI-2002 establece criterios específi cos para determinar si un alimento puede considerarse como chocolate.

Es importante señalar que la composición de los chocolates varía dependiendo de los ingredientes con los que sean elaborados. En la manteca de cacao, por ejemplo, predominan los ácidos grasos saturados, a los cuales puede sumársele la grasa butírica cuando la leche es parte de la receta. También puede contener grasas poliinsaturadas provenientes de semillas
adicionadas al producto, como cacahuate, almendra, nuez, avellana, etcétera.

Sin embargo, la norma oficial establece un límite respecto de las grasas vegetales diferentes a las del cacao, de 5% del total de las grasas del producto terminado. Esto debido a que algunos fabricantes las utilizan para adulterar el producto, haciendo pasar por chocolate un alimento que no lo es. Amén de que las grasas vegetales hidrogenadas, así como las saturadas, pueden elevar el colesterol “malo” de la sangre.

Contenido y tipo de edulcorantes
El azúcar es el ingrediente principal de los chocolates, razón de sobra para cuantificar el contenido total de azúcares (sacarosa, glucosa, fructosa y lactosa) de cada producto. Este resultado varía de acuerdo, no sólo con el tipo de chocolate, sino también con la formulación
de las distintas marcas.

Contenido de minerales
El cacao, materia prima de los chocolates, contiene minerales. Así, cuantificamos su presencia en los productos de manera indirecta a través de su contenido de cenizas. Aunque
en pequeñas cantidades, encontramos potasio, fósforo, magnesio, sodio, calcio, entre otros.

Contenido de proteínas
El chocolate, a diferencia de otros alimentos, no es una fuente considerable de proteínas. Sin embargo.

Aporte calórico
Como habrás notado, los chocolates son ricos en grasa y azúcar. A nadie sorprende que su aporte calórico sea elevado. Incluso en el caso de las presentaciones “sin azúcar”, donde el aporte energético puede no disminuir –o al menos no tanto como podríamos esperar.

En algunos de estos casos sólo se sustituye el azúcar por fructosa, que aporta la misma cantidad de calorías (4 kilocalorías por gramo); en otros se le sustituye por polialcoholes –que aportan aproximadamente 2 kilocalorías por gramo–, y en algunos más se compensa
la disminución de azúcar adicionando grasa.

Sea la fórmula como sea, todos los productos están obligados a declarar sus ingredientes y contenido nutrimental en una porción.

Fuente: Profeco

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here